3 Secretos Sobre la Flexibilidad

Que el yoga es mucho más que flexibilidad es algo fácil de afirmar si eres capaz de mantener la Postura del Loto durante una hora sin moverte, hacer la Rueda sin doblar los brazos, o cogerte las muñecas por detrás de la espalda en Marichiyasana D.

Cualquier alumno poco flexible te dirá, con razón, que cuando eres rígido, gran parte de tu práctica se centra en trabajar esa rigidez corporal. Pero déjame decirte que el trabajo y el esfuerzo valen la pena, como siempre.

A mayor flexibilidad, menor riesgo de lesiones, mejor circulación, mejor funcionamiento del sistema nervioso y, en general, más juventud física. Lo cierto es que la vida es más fácil si te puedes poner de cuclillas, hacer una torsión; si llegas a los pies con las manos, o si te puedes sentar cómodamente en el suelo sin encorvarte ni colapsarte. Incluso si tu objetivo es menos físico, y está más en línea con la meditación, comprobarás que cuando tu cuerpo está abierto, la energía se mueve con más libertad.

Por todos estos motivos, yo siempre animo a los alumnos a que hagan estiramientos fuera de clase para flexibilizar sus “puntos rígidos”. Sin embargo, hay tres secretos sobre la flexibilidad que raramente se enseñan en clase, aunque se debería.

#1 – Muchas posturas de yoga demuestran flexibilidad, pero no la desarrollan

El ejemplo perfecto es la Postura del Loto. Se trata de una postura ideal para meditar o para otras prácticas sedentes, pero aprenderla puede convertirse en todo un reto. La Postura del Loto requiere de gran flexibilidad en las caderas, los tobillos e isquiotibiales, entre otros puntos, pero es una postura terrible para desarrollar esa flexibilidad.

Si no eres muy flexible de naturaleza, y practicas la Postura del Loto durante periodos prolongados de tiempo, acabarás irremediablemente dolorido, o incluso con una lesión de rodillas. Por esa razón, si practicas yoga para incrementar la flexibilidad, lo ideal es realizar posturas que la desarrollen, más que la demuestren. En el caso del Loto, por ejemplo, Marichiyasana B & D de Ashtanga, el Blaster o la Mariposa son excelentes asanas preparatorias.

#2 – Se logra un mayor incremento de la flexibilidad realizando posturas “pasivas”

Las clases de yoga de hoy en día tienden a ser bastante atléticas. Prácticas como Hot Yoga, Ashtanga, o cualquier otra disciplina dinámica, implican un alto nivel de contracción muscular, fuerza y movimientos activos. A pesar de que en estas clases trabajas también la flexibilidad, lograrás desarrollarla mucho más realizando posturas pasivas en el estilo conocido como Yin o “Gravity Yoga”, simplemente porque los músculos, la fascia y el tejido conectivo se estiran más cuando están relajados. ¿La recompensa? Si estás intentando flexibilizar las caderas, complementa la práctica atlética de yoga realizando en casa posturas pasivas de mayor duración y profundidad antes de irte a dormir. Notarás la diferencia.

#3 – La alimentación es fundamental para mejorar la flexibilidad

Siendo profesor de yoga, impartí un taller sobre el “yoga detox” en el que los participantes ingerían únicamente líquidos durante 3-5 días. Todo el mundo afirmó sentirse más flexible el día 2, la mayoría incluso mucho más flexible. La gente pensaba que se debía a la eliminación de toxinas, pero la razón era mucho más sencilla: el altísimo nivel de micronutrientes (se ingerían principalmente zumos vegetales y caldos ricos en azufre) redujo las inflamaciones, elevando al máximo la hidratación y la lubricación de las articulaciones.

Las asanas que se practican en yoga se ejecutan con el cuerpo, y tu cuerpo está compuesto de lo que comes. Puede que resulte obvio pero, como sabes, mucha gente que practica yoga vive a base de café y de una dieta rica en trigo y lácteos. Estos “alimentos yóguicos” son nefastos para tu sistema nervioso, tu flexibilidad y tu bienestar general. Lo que tu tejido conectivo necesita son alimentos ricos en minerales, especialmente en azufre y magnesio, además de otros antiinflamatorios, como la cúrcuma y las grasas Omega-3.

Teniendo esto en cuenta, si quieres incrementar tu flexibilidad, practica posturas de “desarrollo” pasivas mantenidas durante largo tiempo y aliméntate bien. Estos sencillos pasos te ayudarán a transformar la flexibilidad de tu cuerpo, haciendo que disfrutes más de tu práctica de yoga y sea mucho más agradable.

Lucas Rockwood

Lucas Rockwood, residente en Barcelona, es formador de profesores de yoga, emprendedor y dueño de un estudio. Es el fundador de YOGABODY NaturalsYOGABODY FitnessThe Yoga Talk Show, y Absolute Yoga Academy. Ha impartido clases a más de 10.000 alumnos y certificado a más de 1.000 profesores en 48 países. Ha sido también chef de cocina vegana y “raw”, escritor y educador. Su trabajo hasta la fecha se centra por completo en el equilibrio cuerpo-mente a través del yoga y la alimentación basada en plantas.