Sana tu Resfriado de Forma Natural

Ya ha empezado el otoño, por lo que es muy probable que estés resfriada o con la gripe en camino…

En el post anterior te expliqué por qué los antibióticos no son la mejor opción, a pesar de que estén tan aceptados en nuestro entorno y a los médicos les encante recetarlos.

¿Quieres evitar los medicamentos químicos y sus efectos secundarios? Presta atención a esta lista de remedios naturales contra la gripe y otras enfermedades comunes en otoño. Es todo natural, así que no tienen efectos secundarios, sólo beneficios para tu cuerpo/templo.

Recuerda que, si bien puedes usarlos para sanar, la medicina natural está más enfocada en la prevención. Consulta a tu médico en caso de dolencia grave.

1. Come ajo y cebolla crudos. Son los mejores antibióticos que existen en la naturaleza sin efecto secundario. Además de fortalecer tu sistema inmunológico, son anticancerígenos y antimicrobianos, por lo que funcionan de maravilla contra varios virus, hongos, bacterias y parásitos.

Es muy importante consumirlos crudos, ya que los ingredientes activos claves no sobreviven el proceso de cocción.

¿Cómo consumirlos?

– Puedes añadir 1-2 dientes de ajo troceados a tu comida justo antes de servirla.

– Tómalos con miel como si fuera un medicamento: troceas 1 diente de ajo crudo, lo pones en una cuchara de miel y lo tragas. Lo puedes acompañar con un poquito de líquido. Así evitarás mal aliento también -al no masticarlo, el aliento no te va a oler tanto.

– También puedes utilizar la piel de la cebolla (la piel marrón que normalmente tiras a la basura) para hacer un té que te ayuda a calmar la tos: Hierve agua, añade la piel, y cúbrelo por 5-10 minutos. Puedes añadir limón y/o miel si te gustan.

2. Bebe mucho líquido. Es importante beber líquido todos los días, pero cuando estás enfermo lo es aún más. Los líquidos calientes alivian congestión nasal, previenen la deshidratación, ayudan a limpiar los patógenos del cuerpo, alivia la inflamación de las membranas que recubren nariz y la garganta. Al beber más de lo normal ayudas a tu cuerpo a limpiarlo más rápido.

Las mejores opciones son té o sopa caliente, pero si te apetece también puedes tomar zumos naturales de fruta y/o verduras. Ten mucho cuidado con tus elecciones de té. Evita tés que llevan colorantes y aditivos artificiales y/o estabilizantes. Busca productos naturales.

3. Inhala vapor para aliviar la congestión. Coloca la cabeza sobre una olla con agua hirviendo, cúbrela con una toalla e inhala lo más profundo que puedas a través de la nariz. Ten mucho cuidado, si el vapor te quema intenta a inhalar más lento o aleja la cabeza un poquito del vapor.

Puedes añadir sal marina, aceites esenciales – como té de árbol para desinfectar, eucalipto para limpiar los pulmones y las vías respiratorias, o manzanilla para ayudar a reducir la inflamación. Con esta mezcla también ayudarás a calmar la tos y la congestión. Puedes repetir el proceso tantas veces como quieras o necesites para aliviar las molestias.

4. Utiliza spray nasal salina o haz el tuyo en casa. Al irrigar con agua salada ayudas a disminuir la congestión nasal mientras limpias los virus y bacterias de tu nariz y los senos paranasales. Respecto a la sal, las mejores elecciones son sal de Himalaya o sal marina natural libre de arena y otras sustancias contaminantes.

Aquí te dejo una receta popular para preparar tu propio spray nasal en casa:

– Mezcla una cucharada de sal con una cucharada de bicarbonato en 200 ml de agua templada y coloca la mezcla en una botella de espray nasal o algo parecido.

– Coloca la cabeza hacia atrás sobre la pica o la bañera y pon un poco de la mezcla por la fosa derecha de la nariz. Mantén la otra fosa cerrada presionando los dedos contra ella.

– Con movimientos suaves, masajea el lado derecho de la cara y la fosa nasal para que el agua reparta bien por todos los lados.

– Deja salir la mezcla por el otro lado, por la fosa izquierda.

– Repite 2 o 3 veces todo el proceso, cambiando lados. No va a ser la experiencia más agradable de tu vida, pero estarás protegiendo la membrana mucosa de la irritación y la agresividad de los productos químicos (como con la mayoría de los sprays nasales comerciales)…

5. Mantén el cuerpo caliente y descansa. Es importante mantener el cuerpo caliente y descansar, sobre todo en los primeros días de la enfermedad, ya que estarás ayudando a tu cuerpo a reservar energías para luchar contra la enfermedad. Tu sistema inmunitario y tu cuerpo necesitan mucha energía en esta batalla, por eso te agradecerán que les des un descanso para que puedan recuperarse más rápidamente.

6. Haz gárgaras y escupe. Si haces gárgaras con agua salada puedes ayudar a quitar el moco espeso que se acumula en el fondo de la garganta. La acumulación es aún más después de pasar un tiempo tumbado (cuando despiertas). Hacer gárgaras también te puede ayudar con los oídos tapados por la acumulación de líquidos cerca de los canales de oído.

7. Limpia tus pulmones. Según la tradición de Ayurveda, el jengibre calienta el cuerpo y ayuda a disminuir la acumulación de las toxinas en los órganos, especialmente en los pulmones y en las cavidades que se encuentran en la cara y en la frente. El jengibre también ayuda a limpiar el sistema linfático, el sistema de residuales del cuerpo. Al mantener tu sistema respiratorio y linfático abierto, el jengibre te puede ayudar a prevenir la acumulación de las toxinas, lo que disminuirá el riesgo de infecciones.

Lucas Rockwood

Lucas Rockwood, residente en Barcelona, es formador de profesores de yoga, emprendedor y dueño de un estudio. Es el fundador de YOGABODY NaturalsYOGABODY FitnessThe Yoga Talk Show, y Absolute Yoga Academy. Ha impartido clases a más de 10.000 alumnos y certificado a más de 1.000 profesores en 48 países. Ha sido también chef de cocina vegana y “raw”, escritor y educador. Su trabajo hasta la fecha se centra por completo en el equilibrio cuerpo-mente a través del yoga y la alimentación basada en plantas.