El Secreto Mejor Guardado sobre Nutrición y Flexibilidad

En 2002 dejé de comer.

Entonces vivía en Nueva York, y tras volver de mi primer retiro de Meditación Vipassana de 10 días, salí del metro y me dije ‘¡Olvídalo!’.

Olvida la pizza y la cerveza, las calzones y los cigarrillos. Entonces tenía más malos hábitos que buenos, así que lo dejé todo en ese momento—tal cual.

Empecé este Nuevo y Sano capítulo de mi vida con un banquete de zumos que duró 5 días.

No tenía ni idea de lo que hacía, pero como empezaba de cero (en términos de salud y nutrición), sólo podía ir a mejor. Así que bebí zumo de zanahoria, zumo de naranja, zumo de sandía, zumo de pepino… zumo de cualquier cosa que pudiera encontrar. Algunos de los zumos eran frescos, aunque la mayoría eran de botella, brick o incluso de lata (asqueroso, lo sé).

Hoy en día ya no hago limpiezas como ésa (ahora las limpiezas son a base de verdes y con bajo índice glicémico), pero fue suficiente para iniciarme. Y de hecho así fue como empecé.

La cabeza me daba vueltas y tenía el estómago encogido; y una pequeña voz en mi cabeza me dijo: ‘¡Estás aquí para algo, Luke!’

Cuando empecé a comer sólidos de nuevo al final de la semana, comía sólo alimentos crudos, y acabé viviendo exclusivamente a base de una dieta crudi-vegana, cuya base eran alimentos de origen vegetal crudos, durante casi dos años.

En mi caso ‘alimentos crudos’ significaba frutos secos, semillas, frutas, verduras, y nada más.

Por suerte para mí, realmente adoro las frutas y verduras. Pero, como puedes imaginar, comer de esa forma se convirtió en un estilo de vida que puso mi vida patas arriba.

Perdí más de 18 kilos en 6 semanas, mi ropa colgaba de mi delgado cuerpo como ropa acabada de tender, y tenía una mirada de loco en los ojos como la de alguien que acaba de descubrir un enorme secreto… y lo había hecho.

¿Quieres saberlo? La comida es la droga más poderosa del planeta.

Come la comida correcta y, como un motor de diésel alemán, tu cuerpo funcionará como un campeón durante un siglo o más. Pero si te gusta comer la comida basura procesada de los pasillos de en medio del supermercado, entonces mejor invierte en un seguro médico Premium.

Ya, ¿pero qué tiene que ver todo esto con la flexibilidad? Todo.

Cuando empecé mi dieta a base de plantas, mis ganancias en flexibilidad se acentuaron. Nunca había experimentado nada como aquello. Cuerpo sano, tejidos sanos, rápida sanación, todo está ligado.

Cuanta más comida cruda y densa en minerales comía, mejor respondía mi cuerpo a los entrenamientos.

Desde correr hasta levantamiento de peso, casi todas las prácticas tienen una dieta preferente, ya que cada nutriente produce resultados diferentes. Te resultaría difícil encontrar un culturista que no consuma batidos de proteínas, por ejemplo, ¿pero qué hay acerca de los que hacemos yoga?

De la misma forma en que existen ciertos nutrientes para hincharte como una bestia, también hay nutrientes para estirar los tejidos blandos y entrenar el sistema nervioso.

Para diferentes metas de composición del cuerpo, necesitas nutrientes diferentes.

Como estudiante de yoga, existen docenas de elementos que necesitas, incluyendo magnesio, sulfuro orgánico, vitamina C, grasas omega-3, vitamina B12 y complejos de vitaminas B entre otros. ¿Y dónde crees que se encuentran las fuentes más ricas en micro-nutrientes?

Todo va de alimentos crudos sin procesar.

Cuanto más fresco, mejor; cuanto menos calor aplicado, más nutrientes retenidos. Brotes, frutos secos, semillas, ensaladas, productos frescos y verdes son lo que hace feliz a un ‘cuerpo de yoga’.

Cuando fundé YOGABODY en 2007, hice un estudio muy a-científico en 12 amigos para aumentar su flexibilidad. Antes de ponernos con las posturas de Gravity, empezamos aumentando la comida cruda en sus dietas hasta al menos una comida cruda al día –idealmente la primera o la última.

Como sabía que algunas personas iban a flaquear en la parte de hacer sus deberes de estiramientos, elegí deliberadamente empezar por la comida. ¿Por qué? Porque todo el mundo tiene que comer…

Los resultados (aunque limitados) fueron alucinantes porque todo el mundo –sin excepción- sintió los cambios de la dieta tanto en su práctica de yoga como en su salud. Una de las genialidades del yoga es que te ayuda a sentir las energías más sutiles de tu cuerpo: tu sistema nervioso, digestivo, y tus estados mentales.

Desde el primer momento, los participantes sintieron los efectos.

Así como los polvos de proteínas son un básico para los culturistas, los alimentos crudos son un básico para los estudiantes de yoga. Así que aquí tienes tu tarea: añade una comida completamente cruda cada día a tu dieta desde hoy, idealmente desayuno o cena. Encontrarás algunas recetas buenísimas en nuestro blog.

Sigue practicando,

Lucas
YOGABODY

P.D. ¿Puedo pedirte un favor? Si haces este experimento, añadiendo por lo menos una comida cruda al día, ¿podrías contarme cómo te va? Como mencioné, mi grupo de estudio inicial era patéticamente pequeño, así que me resulta divertido recibir miles de emails de los estudiantes a lo largo de los años y saber cómo les funciona a ellos.

Lucas Rockwood

Lucas Rockwood, residente en Barcelona, es formador de profesores de yoga, emprendedor y dueño de un estudio. Es el fundador de YOGABODY NaturalsYOGABODY FitnessThe Yoga Talk Show, y Absolute Yoga Academy. Ha impartido clases a más de 10.000 alumnos y certificado a más de 1.000 profesores en 48 países. Ha sido también chef de cocina vegana y “raw”, escritor y educador. Su trabajo hasta la fecha se centra por completo en el equilibrio cuerpo-mente a través del yoga y la alimentación basada en plantas.